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De coche clásico a Hot Rod en sólo 10 años

De coche clásico a Hot Rod en sólo 10 años

Gino Reyniers, técnico de calidad de F-M, reconstruyó su Austin A40 Devon con componentes de F-M

En junio de 1998, Gino Reyniers, de 38 años, comenzó a trabajar en el centro de distribución central (CDC) de Federal-Mogul en Kontich. Fue contratado junto con otras personas para formar parte del equipo encargado de las nuevas factorías ubicadas en Prins Boudewijnlaan. En 1996, había comprado un coche clásico, un Austin A40 Devon, y en 1998 empezó a reconstruirlo. Los primeros recambios que adquirió de Federal-Mogul fueron mordazas Wagner® y pistones AE®. No se podía imaginar que pocos meses más tarde estas piezas formarían parte de su vida...

Gino explica con una sonrisa: «Cuando empecé a trabajar en Federal-Mogul, me vi manipulando las marcas y referencias que ya conocía de las ferias de recambios, tanto locales como extranjeras. En 2005, después de trabajar en los departamentos de etiquetado final y selección de pedidos, llegué al departamento de control de calidad donde, junto con otros cuatro colegas, me encargo de gestionar los problemas relacionados con calidad».

Un coche británico de la vieja escuela
Desde niño, Gino sentía pasión por los coches; se pasaba horas hojeando la revista Chroom & Vlammen y fantaseaba con los coches Custom. Con 19 años ya había construido su primer prototipo: un Mitsubishi Colt tuneado de segunda generación, con acabado interior de terciopelo, y una barra y luces de neón púrpura en los bajos del coche. Acudió a convenciones automovilísticas de toda Europa, desde los Países Bajos y Alemania hasta Gran Bretaña y los países escandinavos, como miembro del club de furgonetas Custom de Bélgica. Según Gino: «En Knebworth, Inglaterra, es donde lo vi: mi Austin A40 de 1948 de cuatro puertas color naranja y negro, con chasis de acero de 11 mm de espesor y casi en perfectas condiciones. Aquel mismo día, lo llevé a Ramsgate, lo metí en un ferry que iba a Ostend y, hacia medianoche, lo aparqué en mi garaje de Amberes. Conduje el Austin durante un año entero –incluso apareció en el programa BBC2 de Jeremy Clarkson “Top Gear”– hasta que un día el eje trasero hizo que la rueda trasera derecha cediera y a 100 km/h,  afortunadamente, pude alcanzar el arcén sin causar daños a los coches que pasaban».

Estilo Hot Rod auténtico
«Después decidí desmontar el coche hasta dejarlo solo con el chasis, y de 1998 a 2007, estuve muy ocupado en remodelarlo y convertirlo en un exclusivo Hot Rod, único en Bélgica. Encargué la soldadura a mi padre y a un amigo, que también precableó el coche. En una tienda profesional de pintura para coches lo pintaron con una mezcla de pintura morada PPG. Incluso tuvimos que viajar a Australia para encontrar gomas de Austin auténticas para las ventanas, aunque tuvimos la suerte de encontrar la mayoría de las piezas de excelente calidad cerca de casa: adhesivos Goetze® para las cubiertas del cuerpo de la válvula, bombas de líquido para frenos Wagner (productos de frenado líderes en América del Norte), mordazas de frenos y clips de montaje de frenos, conjuntos de juntas Payen® para el deslumbrante motor Rover en V de 8 cilindros, latiguillos de freno Ferodo® (productos de frenado líderes en Europa, Oriente Próximo y África), rótulas MOOG®, pistones AE y bujías de encendido racing Champion®».

Piezas de más de 10 marcas de coches
«A principios de 2006, arranqué el coche por primera vez. Aunque el sonido era impecable, llegué a la conclusión de que consumiría 16 litros de gasolina en un santiamén. Para los entendidos en el tema, no tengo ningún inconveniente en admitir que los componentes utilizados procedían de 10 coches de diferentes fabricantes, tanto los componentes mecánicos como los acabados interiores y exteriores. Por ejemplo, la iluminación trasera la sacamos de un modelo de Ford de 1939 y los faros delanteros, de un Escarabajo Volkswagen. Si se fija con atención, reconocerá componentes de Ford Focus, Mondeo, Transit y Granada, Lotus Cortina, Jaguar y Triumph.
Para hacer un guiño a las raíces inglesas del coche, pinté la bandera británica, la Union Jack, en el depósito de gasolina para ir en consonancia con otro detalle atrevido, y es que el motor en V de ocho cilindros de aluminio antes funcionaba bajo el capó de un coche de policía británico. Es realmente potente: una vez recorrí 400 metros en unos 10 segundos. Aunque eso ya forma parte del pasado, ahora sólo conduzco unos 5.000 km al año a velocidad moderada, me paseo arriba y abajo con mi Austin por Amberes, por pura diversión».